Turismo Cultural
Malargüe cuna de Puelches y Pehuenche ,luego de inmigrantes y
puesteros gente muy trabajadora y amable que desde años fueron
tejiendo costumbres las cuales se mezclaron con el tiempo con el
viento con la tierra dando forma a exquisitas recetas, artesanías,
fiestas populares, leyendas.
A
partir de la iniciativa de la Municipalidad de Malargüe, en el año
2007 se conformo un grupo de trabajo con el objeto de desarrollar un
programa de investigación y salvaguardia de los sitios declarados
Patrimonio y Monumentos Histórico de la Provincia de Mendoza. Para
la puesta en marcha del proyecto se contó con fondos proporcionados
por Municipalidad de Malargüe y Dirección de Patrimonio Histórico
Cultural de la Provincia de Mendoza.
Los
orígenes del complejo orteguino.
En
pleno proceso de consolidación del estado Nacional Argentino y
después de finalizada la Campaña del “Desierto” gran cantidad de
territorios fueron incorporados al mismo, estas tierras fueron
repartidas entre los militares y civiles que colaboraron con las
acciones militares.
El
territorio de Malargüe, fue parte de esa distribución de tierras. Lo
que hoy es el radio Urbano, formo parte del casco de una estancia:
“El casco principal de la expresada estancia estuvo ubicado en la
antigua Cañada Colorada donde en la actualidad se levanta la villa
cabecera de Malargüe…” (Maza 1991).
El
establecimiento perteneciente al Coronel Rufino Ortega, militar de
alto rango que se destacó en su época en la lucha contra el indio,
funcionó como un típico modelo Agroganadero de finales del Siglo XIX
inicios del XX, se dedico especialmente a la ganadería ovina,
equina y bovina, funcionando por un breve lapso en el mismo, un
molino harinero de grandes dimensiones.
La
instalación definitiva del establecimiento habría comenzado hacia
inicios de 1880 cuando la región se consideraba segura y más
estable. El general Rufino ortega eligió las tierras mas aptas para
el cultivó de forrajeras y cereales.
Los
trabajos iniciales de desmonte y construcción de los edificios,
corrales y otras instalaciones se realizaron aprovechando la mano
de obra aborigen, en su mayoría mujeres, niños y jóvenes
pertenecientes a comunidades de la región y de la zona norte de
Neuquén que habían sido capturados como prisioneros y entregados a
diversas familias de Mendoza, tal como se estilaba en la época. A
este respecto es ilustrativo el comunicado de un periódico mendocino
de la época, “el lunes en la noche llegaron a este centro 42
indiecitos de ambos sexos, custodiados por un piquete de línea de la
cuarta división. Hasta ayer se habían distribuido 30, entre las
personas que los solicitaron para su servicio. Son todos de 10 a 12
años de edad” (1879 Diario El Constitucional).
El
casco de la estancia, mas las instalaciones complementarias que
permiten entender la dinámica de este emprendimiento lo hemos
denominado “Complejo Orteguino” y esta constituido, hasta el
momento, por: La Casa patronal de la estancia de la Familia Ortega,
El Molino, La Capilla “Nuestra Señora del Rosario”, Los
Corrales, El parque que separa el Molino de la Casa patronal, El
sistema de canales que propicio la instalación del pequeño oasis y
cuya energía hidráulica proveyó de movimiento al molino, Las
canteras de Arcilla, Las canteras de caliza, Las canteras de Toba,
Los puestos antiguos que rodean la Orteguina y son funcionales al
sistema, El Fortín denominado “General San Martin” y más conocido
como “El Alamito” ubicado a 8 kilómetros hacia el norte de la
estancia.
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